20/9/17

Poema de Natalia Litvinova


EL LAPIZ DE ISAIAH BERLIN

Si fuera una mujer
la habría comprendido mejor,
aun así no temí sacrificar mi ego
al caer en la fascinación.
Nos encontramos en su casa,
deslucida, casi sin objetos,
un cuadro de Modigliani
colgaba en la pared, lo pude ver de cerca
mientras Ajmátova preparaba té.
Comprendí el valor de ese retrato:
el cuello de Anna como el de un animal
que se estira hacia la esquina de la hoja, su alimento.
Anna ofreciendo dos cubos de azúcar,
su brazo extendido,
así la recuerdo, la palma abierta,
piel que emerge de la manga,
la muñeca delgada.
¿Qué come? ¿Qué lee?
Responde solo lo último, no lo primero,
no lo cotidiano, nada de carencias.
Las cortinas de encaje dejan entrar la luz.
Me cuenta de su infancia
y yo escucho en silencio,
solo los ojos cada vez más abiertos, más felinos.
Deseo ser Modigliani,
sacar mi lápiz del abrigo
para retratarla sin que se dé cuenta,
con una hoja sobre la rodilla,
la que escondería antes de irme
debajo del florero de cristal.


*Isaiah Berlin: politólogo e historiador de las ideas. El encuentro de Ajmátova y Berlin sucedió en Leningado en 1945
*Amadeo Modigliano: pintor y escultor italiano. Ajmátova y Modigliani se conocieron  en París en 1910


© Natalia Litvinova

Poema de Claudia Tejeda


Luna lunera                                         

Soy yo o ella
enumerando en el espejo
los montes y los cráteres
el hemisferio en sombras
la estrategia de enfriar
el revés de lo doliente.
El brillo es tan sólo maquillaje.
Compartimos la sed y la sequía
mientras regimos mareas
sin conocer el agua.


© Claudia Tejeda

Poema de Valeria Pariso




¿Fuiste hoja alguna vez? ¿Apuntaste
la lupa sobre las nervaduras de tu mano?
¿Y de otra mano? ¿Qué sabés
del suplicio de quemarse para siempre
con un rayito de sol?


© Valeria Pariso

Poema de Claudio Portiglia


Los que otearán el siglo veintidós emergen de las escuelas y las guarderías
invaden las veredas y los senderos de la plaza
deslizan la alegría sobre sus rollers
ríen se toman de las manos
desafían las leyes del equilibrio con una fresca vocación circense
en las ramas las hojas cobran forma
y lo que fue incipiente
irrumpe una vez más porque la vida no sabe de postergaciones



© Claudio Portiglia

Poema de Romina R. Silva


ÚLTIMA VEZ

Ante el espejo caen las escamas del pez
llora silencios náufragos
navega esa última tarde profunda
eternidad su búsqueda

desechado se entrega
desarmado se mira
el reflejo del agua sucia lo perfora
un último aliento
y flota.


© Romina R Silva

Poema de Ivana Szac

       
         
 LA FURIA 


Siempre despierta 

con rabia acumulada 

desde hace siglos 


se acerca 

despliega su poder 

frente a los hombres 


posee la fuerza 

de un huracán 


la tierra se rompe 

en mil pedazos 


crece 

ataca 

salvajemente 

la furia del mundo.





© IVANA SZAC
Imagen enviada por la autora del poema

Poema de Estela Barrenechea

   

Doy cuenta del dolor 

III

El milagro
de ver caer la lluvia horizontal con la sudestada, 
de estremecerse con los sueños,
de  atreverse a la luz de las ideas, y
que las glándulas produzcan felicidad
son manjares de la tierra
como las sombras de la duda y el cielo celeste del sur. 

A los poetas no les basta con escribir el dolor. 
Al mirar el crujir de las hojas 
que flotan en el espacio, 
que respiran y se agitan con el viento, y
que el tiempo sigue a pesar de los juegos robados
sí, en esos instantes, sorprende reponer ecos de voz
y sobrevivir. 

Por favor,
dejemos de contar
cien, doscientos, trescientos… mil… dos mil… y que más. No es bueno.



© Estela Barrenechea

Poema de Walter Mondragón




ADMONICIÓN DE MELMOTH

No preguntes por mí
Que yo no estoy.
No soy;
No existe aquel que buscas
O intentas conocer
Ceniza de mis alas obtendrás,
Rastro en el humo,
Melmoth que huye en contravía
De su sombra
                        (perro fiel)
Testigo del horror
                        (del submundo) 
En el que espera
Ese soy:
¿Quieres ser ese?

           

Si me quieres
                        ¡Detente!
Búscame en el eco del rayo
En el airado viento o su retumbo,
En la huella sonora de la luz
                         (de otros días)
No en el rescoldo
                        (apenas sí)
Reviviscente al hálito
De quien insiste
                        (descabelladamente)
En preguntarme.

No insistas en su soplo;
No te aventures
                         (vuélvete)
Si te respondiera;
Enajenado de esta voz
Latente aún en el aire,
Ya no podrías resistirte;
El ansia obnubila el corazón:
No avances hacia mí
A palos de ciego;
No cruces ese límite
                            (de la penumbra)
No me descubras:
No tendrá fin tu errancia.



© Walter Mondragón

Poema de Alba Estrella Gutiérrez


patio de la infancia
donde todo había
hasta un duende sabio
soñaba los sueños
en algún pescante
de un viejo tranvía
donde se creía en Reyes Magos
con zapatos viejos
y un par de monedas en la alcancía
se contaban cuentos
las siestas dormían
entre las glicinas
se tomaba mate
salteaban rayuelas
y un tanguito reo todo lo sabía
un padre con lentes escribía versos
y madre cantaba romances antiguos
abuela milagro barriendo alegría
remendaba miedos todo lo sabía
fuimos cuatro hermanos
pateando tableros
fumando a escondidas
besos en zaguanes
la sortija en cero
de la calesita sin sacar boleto
donde los vecinos
baldeaban secretos
y dios sonreía
jugando de arquero

patio de la infancia


© alba estrella gutiérrez

Poema de Laura Elena Bermúdez Tesolín




De espalda al mundo
nazco,
me toman ,
me deshabitan
soy sombra desconocida
fuera de mi.
Solo deseo
que la vida haga de mi nada
creatividad viva.


© Laura Elena Bermúdez Tesolín

19/9/17

Poema de Dolores Etchecopar


en mi casa algo grave le sucedía al silencio había hielo
en un ojo un jardín aterrado era el otro
en la oscuridad nevaba los pasos de mi padre
rápidos llegaban en un día a todas mis edades y entraba
esa luz en mi oído esa luz que quieren los árboles
para tocar el día más allá de sus ramas
más allá de sus frutos heridos por el hielo
yo quería tocar la mañana de esa ciudad
que se iba en los trenes


© Dolores Etchecopar

Texto de Hugo Francisco Rivella


He de morir del modo en que he vivido

He de morir del modo en que he vivido. No seré como el cóndor que tiene un solo amor y se deja morir cuando la muerte se lleva lo que amó como un soplido.
Vuela, se eleva y se deja caer desde la altura cuando pliega sus alas y en el aire es una ráfaga que ya no pertenece a tanta muerte.
Bendito cóndor, agua sublime.
He de colgar del árbol como Judas pues traicioné la senda y la mirada del hijo que he soltado de la mano. Fui un pirata en los mares del sur, crujía mi calavera cuando mi espada atravesaba el alma de algún náufrago, y fui un ladrón en las garras del tigre.
Tendré  mi muerte así, pura y desnuda.
Escribiré un poema en el ocaso, garrapateado en la sombra del hombre que fui,
tal vez,
de ese modo se recuerde mi nombre a la luz de una lámpara.


© Hugo Francisco Rivella

Poema de Norma Etcheverry




Relecturas

Añoro tu mirada en el papel
donde solíamos descifrar
los signos
de esta vigilia permanente.
Extraño esas pequeñas costumbres
ahora
que tus ojos se desvían de mí
y se parecen más que nunca a la pared
desnuda que construimos juntos,
en la que luego del asombro inicial
supimos escribir “te amo”
y otras
cursilerías por el estilo.


© Norma Etcheverry

Poema de Teresa Gerez


SOMBRA 

llevo puesta mi sombra
como un abrigo
en invierno
o un sombrero
en verano 

como quien se protege
de la crueldad del mundo



© Teresa Gerez

Poema de Carlos Carbone

  

QUEMANDO PASTO

Todas las tardes de verano
en el barrio a la caída del sol
se quemaba pasto
ese olor invadía todo
ahuyentaba mosquitos
y las vecinas raudas descolgaban la ropa
para que no se contaminen con el humo.

Ahora
cuando ando por esas calles
y veo la niebla del precoz incendio avanzar
recuerdo a mi madre corriendo a destender.

Yo también corro, pero no.



© Carlos Carbone

Poema de Adriana Maggio




Insomnio
cuelgo
de
la
cama
que
pende
del
aire
el
abismo
acelera
mis
campanas
mis
pies
se
balancean
en
el
vacío


© Adriana Maggio

Poema de Marta Ortiz



           
                     a J.L.Borges 

no inscribe a su paso
la forma de una huella

no como la letra

descarta
el río
toda forma de memoria


© Marta Ortiz

18/9/17

Poema de Marina Cavalletti



Hormigas

En la juntura de la bañadera
hay un hormiguero
de esas casi imperceptibles
por lo chiquitas

Me da pena que se ahoguen
cuando me doy una ducha.
Entonces, antes de girar la canilla
chequeo que no haya visitantes,
y si es necesario,  las rescato subiéndolas a un hisopo
y las alejo del agua porque
no hay nada peor que morir ahogado.
A veces no tengo tiempo de juntarlas
Me disculpo y les deseo una pronta reencarnación
pero igual me da culpa,
 tanta que he llegado a llorar
mientras me desenredo el pelo
y me miro en el espejo empañado del baño.



© Marina Cavalletti

Poema de Leandro Benítez


Tu padre murió.

Vos
te sentas
Sobre su tumba
A mirar
Crecer
Las flores



© Leandro Benítez

Poema de Gabriela Rivero


Una cuchillada certera
hasta  el centro del horizonte
un mar embravecido
a pura pena
a veces de un solo bocado
se llega a las profundidades
y no hace falta  infierno
para desnudarse
cuando el agua de cielo
cae tan oscura.


© Gabriela Rivero

Poema de Marizel Estonllo

                           
                  
                       a Cristina Fernandez Mendiberri 

Todo texto acuna una imagen

también la infancia es un texto
y un mito
un patio cuadriculado en baldosas
 en el barrio de Nuñez
una armónica ,su estuche verde ,
el ajedrez
 y los ojos azules de mi padre
la dedicación y los genios que dispersaba mi madre
como el agua que siempre hacía oír su canción en la canilla llorosa
A veces, rugido,
Y entonces ,temíamos al mar.

Siempre es un mito hablar de la infancia
acercarse al Minotauro sin darse golpes en la cara
soñar con la muñeca de ojitos movibles
con pestañas como de verdad
Ansiar el momento de salir a jugar
con la amiga de enfrente ,la preferida
y soñar
soñar.con escapar
del colegio
de la exigencia de las notas ejemplares ,
de los horribles frios que no se saciaban
con abrigos de lana picantes

soñar
el sueño ,
el mejor refugio

la luna siempre tentándome a alcanzar su morada ,
justo arriba de la hiedra
la que abrazaba la escalera
hacia la gran terraza regada de sol

La infancia ,un color como preludio de penumbras
 o un territorio minado por el vino de la evocación



© Marizel Estonllo

17/9/17

Poema de Tom Maver




Al principio uno quiere dar el gran salto,
el que masivamente lo insole de una vez.
Pero es lento y frío el comienzo del amor.
Incluso llega a pensarse que es una jaula
lo que tiene agarrado al cuerpo. De algún modo
lo es. Hasta que se ven. La ves. Te ve.
Te llama. La jaula se abre, y el cuerpo.
Y algo, por primera vez y de otra manera,
queda atrás.  Como si se volviera al comienzo
de uno pero con otro. Y los dos viajeros
que ya no nos separaríamos, nos preguntamos:
¿Cómo alguna vez pasamos
de un lugar a otro, de un amor a otro?


© Tom Maver

Poema de Sandra “Tana” Pasquini




Mi Padre/ antorcha encendida contra la muerte
recién parido/ corre desnudo hacia la tarde.


© Sandra “Tana” Pasquini

Poema de Susana Zazzetti



detrás de toda sangre
está la médula. el límite.
el fuego transfigurado.
está sólo lo que ve
el ojo único.
ojo cíclope.
ojo envenenado.
ojo punto de sombra.
ojo de muerte prematura.
de cadena perpetua a la tristeza.
por ese ojo único
yo vi llegar la muerte un amanecer
bajo los dos ojos sonámbulos
de una lechuza.



© Susana Zazzetti

Poema de Irene Marks


PARA QUIENES LUCHAN POR UN MUNDO MÁS JUSTO

dedicado a Nora Cortiñas y Adolfo Pérez Esquivel

Brilla el arcoíris en mi corazón
nunca dejará de brillar
por un mañana
cuando salga el sol
por ese día hablan mis palabras
por la luz de la tierra
la voz de los sencillos
los que siembran
con sus lágrimas
el camino que marca
el arcoíris


© Irene Marks

Poema de Mariano Parente


Nuestros muertos

              A Mabel Loschiavo

Lloramos a nuestros muertos
porque no caemos en la cuenta que también vamos muriendo
pero nuestros muertos nos duelen mucho más
en carne viva

los lloramos con un llanto estrangulado
que se ahoga en un pañuelo o un pedazo de papel
los pensamos en silencio
los queremos vivos y ya están muertos

son nuestros muertos que vivirán por siempre
en el recuerdo
en el instante
en los espejos

son nuestros muertos que ya no tienen nombre
ni documentos
ahora forman parte de un inconsciente
un sentimiento que se reparte y se pierde con el sol



© Mariano Parente

Poema de Sandra Gudiño




Tijera                    

Uniforme tic tac
hiere soledades 
me sume en
insomnio lento
definitivo.

La almohada
toma posesión
de mi desvelo:
jaula sin nombre
en horas de  sombras.

Sensación de haber
dormido años
el sueño me rechaza
sumo y me resto
multiplico pájaros
 y me divido.

Qué pienso
pienso:
nada.
Qué siento
pienso:
nada.

Nada
que interrumpa
la nada
ni siquiera
esta soledad.

La cabeza
en el abismo
equivocado
juego:
piedra, papel o tijera
grita el silencio
mano abierta
 gano:
soy de papel
aquí encierro mi historia
alrededor de la piedra.

La tijera
corta el insomnio.

Entonces
duermo.


© Sandra Gudiño

16/9/17

Poema de Reynaldo Farías



        
LA ABUELA ROSARIO 

 El otoño ancló su nave de perfume 
     sobre la casa alegórica de cielo. 
Un vaivén de hojas, escala la siesta 
                  montada en los recuerdos. 
Y es un látigo el olor 
a leche con azúcar quemada. 
La nostalgia crece 
      por dentro de los ojos 
                y puedo ver su imagen 
                         resuelta en crayones. 
Mi abuela Rosario, la Nona 
                recia ternura en los ojos 
         manos de pan para la horneada. 
Una extensa cascada de ceniza y plata 
le ganó en el tiempo el oro del pelo. 
En la frente ceñida de soles 
                      el asombro camina 
                        al lado de mi infancia. 
A veces 
la tarde me llama de un modo distinto 
seduce un perfume azul 
de espinillo y monte 
es la abuela que me habla 
y baja de la luna 
cierta fragancia a incienso antiguo.



© Reynaldo Farías

Poema de Estela Smania

          

 Olga: amiga, hermana
Para hablarte es preciso
renunciar a toda desnudez
y enjoyarse
y tatuarse
y llegar al ritual con ofrendas de
 relámpagos constelaciones esferas y planetas
sortilegios ceremonias talismanes
vértigos y caídas
jadeos
abismos
y jardines.
Pero somos tan pobres
en los tiempos que corren
que desisto
y aprieto contra mi corazón la pena igual que una reliquia
salvada del naufragio.


(Olga Orozco: 1920-1999. Poeta argentina, nació en Toay, provincia de La Pampa. Basó su producción poética en la influencia que en ella ejercieran Rimbaud, Nerval, Baudelaire, Milosz y Rilke. Su obra ha sido traducida a varios idiomas y distinguida con innumerables premios. Su poesía se caracteriza por una extraordinaria capacidad para recurrir a los tropos y otras figuras literarias.)



© Estela Smania
Imagen enviada por la autora del poema

Poema de Eduardo Alberto Planas


La niebla confunde.
Las brújulas giran sin cesar.
No hay sol ni estrellas ni rosa
de los vientos.
No se sabe hacia dónde ir.
Pero siempre alguien o algo indica
un norte.


© Eduardo Alberto Planas